18 diciembre 2008

Día 5: Morir

Calida señal, me alejo sin pensar
Sin saber ya, tu nombre
Quisiera retirarme con una idea vaga de lo pasado
Que si esta noche muero, muero pensando en ti
Morir sin ti se ha vuelto incierto
Seguir sin ti, vivir es morir
Y aun así no te recuerdo
Eres todo cuanto quiero
Todo lo que oprime mi pecho
Morir en silencio esperando…
Sin ti, morir
Todo es morir

Escrito por Javier Abarca Lagos

09 diciembre 2008

Día 4: Anestesia

Me adormezco…me adormezco…me adormezco…
Me adormezco…me adormezco…
Duermo…duermo…
En un todo olvidado
La paciencia es un regalo
Que habita en mí
Que desapareció de ti
Que desboca en algo eterno
Como todo el tiempo que no te veo
Eres un fin…
Como es la paz para con un niño
Es un todo eclipsado
Ahogo el viento en mis manos
Como ahogaría la distancia en nuestros pasos
Inmenso es mi imaginar
Inmortal tu andar…
Me adormezco…me adormezco…
Duermo…duermo…duermo…
Duermo…duermo…

Escrito por Javier Abarca Lagos

03 diciembre 2008

Día 3: Huir



Todo lo vivido ha quedado atrás
Hoy no hay sueños
Ya no te quiero escuchar
Tras la luz
…oscuridad

Oscuridad… ya no estas en mi alma
Y no estas
Ni vestigios me has dejado de tu andar
Y yo te veo en mí
Amarrando el vació
Y yo me veo en ti
Saltando al vació


SIN GANAS DE CEDER

Días sin dormir
días sin dormir
me retuerzo en el sofá

Todo una vez más
una vuelta más

Me retuerzo en el sofá
tu imagen me hace llorar
sácame el veneno

Viajar sin movimiento
anclado en mil momentos
recordando el pasado
con trozos de papel
no hay tope en el cemento
es blando y me sumerjo

Sin ganas de ceder
caras, caras, solo veo caras, caras
caras, caras, solo veo caras, caras

Escrito por Javier Abarca Lagos
Sin ganas de ceder (Weichafe)

23 noviembre 2008

Día 2: Agobio

Más que ocultarme, más que arrancar
La busco entre todo loo demás
Despierto inquieto sin luminosidad
Agobio…paz

Esconderte, huir
Te busco en el limbo y fuera de mí
En el espacio eterno entre tu boca y mi boca
El fulgor del cielo me agobia

Reflejo el fuego, ese de tu boca
Que esta en tu cama donde mis sueños brotan
Delirio incomprensible, ya no te encuentro aquí
Agóbiame, mi corazón no quiere latir…





HACE TIEMPO

tengo momentos en que sólo recuerdo
una conversación
quizás sólo fueran palabras desnudas
pero ven, corazón

hace tiempo que ya no te veo
quizás no te llamo
porque no me atrevo
hace tiempo que ya no te veo
¿habremos cambiado?
¿quizás a peor?

tengo momentos en que sólo recuerdo
una revolución
guerreros salvajes con armas de barro
¿en qué se quedó?

hace tiempo que ya no te veo
quizás no te llamo
porque no me atrevo
hace tiempo que ya no te veo
¿habremos cambiado?
¿quizás a peor?
¿quizás, quizás, quizás a peor?
¿quizás a peor?
¿a peor?
¿quizás, quizás, quizás, quizás a peor?

hace tiempo que ya no te veo
quizás no te llamo
porque no me atrevo
hace tiempo que ya no te veo
¿habremos cambiado?
creemos que sí


Escrito por javier Abarca Lagos
Hace tiempo (Heroés del silencio)

20 septiembre 2008

Plegaría a una mujer





















Encántame con suaves besos
Borra del ayer las marcas de mi cuerpo
Protégeme de la tentación de caer en la soledad
Dame algo por lo cual continuar
Que nazca en mí la fe para creer en el amor de una mujer
Cuida de mi alma que no muera la esperanza
Que no me falte tu pecho para huir de mis pensamientos
Que no me falte la voz que hace delirar mis sueños
Un lugar en tu cintura para siempre posar mis manos
Y que siempre sobre la caricia que me ha de arrullar
No me dejes caer en la tentación de no querer tu amor
Devuelve el equilibrio perdido de mi vida
Que no falten tus sonrisas
Ten algo siempre para mí
Que tus manos guíen mi existir

Pido que tu alma nunca se rompa
Siempre tendrás los besos de mi boca
Y no te faltara mi palpitar
Te daré mis días
Y nuestras serán las noches
Siempre tendrás un beso que no te quite el andar
Un abrazo que logre al mundo paralizar
Me tendrás a mí para verter la hiel de tu alma
No dudarás de mí
Nadie te quitará el invierno
Y siempre tendrás la primavera
Bajare las nubes para que juegues en ellas
Seré tus alas cuando quieras volar
Me disfrazare de oscuridad si te quieres ocultar
Descanso no te faltará
El mar a tus pies estará

Transfórmate en mis senderos
Se para mi el cielo
Que el destino no sea cruel conmigo
Hállame si me encuentro perdido
Inunda mi mundo de melodías
Que nunca deje de escribir poesías
Darle más importancia al universo y a la tierra
Concédeme tres deseos y dime como utilizarlos
Dame tus suspiros que serán mi alivio
Dame el habla para gritar mis pensamientos
Dame la voz para decir lo que siento
Regálame fuerza para levantar mi alma
Que al abrir los ojos siempre halla un mañana
La virtud de amarte sea capaz de jugar con la eternidad
Llévame siempre de tu mano
Que no me falte el sabor de tus labios

En la enfermedad no seré la cura pero te haré sanar
Te inventare jardines con rosas y arco iris
No tendrás todo lo que imagines para que siempre imagines
Te daré alivio y abrigo
Frío contra el calor
Sombra si te abruma el sol
Refugiare tus miradas en mi piel
De lo que tu alma quiera te saciare
No te dejare caer en la tentación de olvidar el amor
No te faltará un cuerpo donde tu alma posar
Siempre tendrás unos ojos en los cuales confiar
Mi alma abierta para ti siempre estará
Con cada beso aplacare la tristeza
Mimare con eternidades tus labios
De quimeras serán mis caricias
Para ti la inmortalidad de mi amor





Escrito por Javier Abarca Lagos

15 julio 2008

Canción del pirata

Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, el Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

La luna en el mar riela,
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Stambul:

«Navega, velero mío,
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés,
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Allá muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo aquí tengo por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.

Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pecho
a mi valor.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

A la voz de «¡barco viene!»
Es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo escapar;
Que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.

En las presas
yo divido
lo cogido
por igual;
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río;
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna entena,
quizá en su propio navío.
Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo,
como un bravo,
sacudí.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.

Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.»

José de Espronceda